Reserva Ecologica Cacatachi Frente al Cambio Climatico (RECFRECC)

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jueves, 7 de julio de 2022

Dos millones de hectáreas menos de Amazonas en el 2021

Publicado por Eco Sitio | Sudamérica perdió dos millones de hectáreas de bosques amazónicos en el 2021 Fecha de Publicación: 02/06/2022 Fuente: InfoRegión (Perú) País/Región: Internacional
} Deforestación (78%) e incendios (22%) fueron las principales causas en países que la comparten, según estudio del MAAP En el 2021, se perdió aproximadamente unas dos millones de hectáreas de bosque primario en los nueve países amazónicos; cifra que representa una ligera disminución con respecto al 2020, pero es el sexto registro más alto. La cifra corresponde a un estudio realizado por el Proyecto Monitoreo de la Amazonía Andina (MAAP) que presenta, por primera vez, datos obtenidos por la Universidad de Maryland que diferencia la pérdida de bosque causada por la deforestación y los incendios. La deforestación El estudio precisa que la principal causa de la pérdida de superficie boscosa en la Amazonía sudamericana fue la deforestación (78%), que equivale a unos 1.57 millones de hectáreas. La cifra representa un ligero aumento con respecto al 2020, y es el quinto registro más alto. «Esta deforestación afectó a todo el tramo del sur amazónico (sur de Brasil, Bolivia y Perú) y más al norte en Colombia», dice el estudio. Los países más afectados por la deforestación en el 2021 fueron: Brasil (73%), Bolivia (10%), Perú (8%) y Colombia (6%). Se registra que en el Perú y Colombia la deforestación se redujo a partir del 2020, pero siguió manteniéndose elevada; mientras que en Brasil y Bolivia la deforestación fue la más alta desde el 2017. Los incendios La investigación registra que en el 2021 los incendios causaron un 22% de la pérdida de bosque primario, que representa unas 436 000 hectáreas. Aquí se produjo una reducción frente a la temporada de incendios del 2020, pero fue el cuarto registro más alto. Un 90% del impacto de los incendios se dio en dos países: Brasil y Bolivia. Pérdida forestal amazónica en 20 años El MAAP estima que desde el 2002 la deforestación sufrida acumulada por la Amazonía es de más de 27 millones de hectáreas de bosque primario, es decir, una superficie equivalente a todo el territorio de Ecuador, una de las naciones que comparte bosques amazónicos con otros países. A ello se agrega un área adicional de 6.7 millones de hectáreas que fuera consumida por los incendios. El caso peruano En el 2021, la Amazonía peruana perdió unas 132 400 hectáreas de bosque primario por la deforestación. Los incendios afectaron directamente a otras 21 800 hectáreas. La deforestación fue menor que el 2020, no obstante fue el sexto registro más alto. El impacto de los incendios registró el segundo más alto (detrás del 2017). La deforestación se concentró en el centro y sur de la Amazonía (regiones Ucayali y Madre de Dios). Se destaca la rápida deforestación (365 hectáreas) en una nueva colonia menonita, cerca del pueblo Padre Márquez. Algunos hotspots adicionales en el sur (región Madre de Dios), son en gran medida por la expansión de la agricultura que toma el lugar de la minería aurífera. De hecho, la deforestación por minería aurífera se ha reducido por acciones del Estado, no obstante, sigue amenazando zonas clave y territorios indígenas.

Otro récord de deforestación en Amazonía brasileña

Publicado por Eco Sitio | Deforestación en Amazonía brasileña registra segundo peor mes de mayo desde 2016 Fecha de Publicación: 13/06/2022 Fuente: InfoBae País/Región: Brasil
La deforestación en la Amazonía brasileña retrocedió en mayo respecto al mismo periodo de 2021, pero registró el segundo nivel más alto para ese mes desde 2016, con 900 km2 talados, según datos satelitales divulgados este viernes. Del 1° al 31 de mayo se taló un área equivalente a más de 126.000 campos de fútbol, indicaron los datos oficiales del Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (INPE), que computa alertas diarias de deforestación. Pese a representar una caída en relación a mayo de 2021, cuando fueron deforestados 1.390 km2, el mes cerró como el segundo peor en siete años. Entre enero y mayo de 2022, la floresta brasileña perdió 2.867 km2, un incremento de 12,7% en relación al mismo período del año anterior. El estado de Amazonas (noroeste) fue donde más deforestación se registró en mayo, concentrando casi un tercio del total de la tala en la Amazonía, que engloba superficies de otros ocho estados brasileños. Alimentando los temores sobre el futuro de la mayor selva tropical del mundo, los registros satelitales del INPE ya habían mostrado un total de 2.287 incendios en la Amazonía en mayo, un alza de 96% contra igual mes de 2021 y el peor número de incendios en un mes desde 2004. Mariana Napolitano gerente de ciencias de WWF-Brasil dijo a la AFP que "incluso con todas los alertas de la ciencia, Brasil continúa a contramano del desarrollo sustentable". El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, estrecho aliado del poderoso agronegocio, se ha enfrentado a críticas internacionales por un fuerte aumento de la deforestación en la Amazonía, que suele estar ligado al avance de la frontera agrícola y a la explotación de recursos naturales. Desde que asumió el cargo en 2019, la deforestación anual promedio en la Amazonía brasileña aumentó un 75% respecto de la década anterior, según cifras oficiales. "Los récords de deforestación dejan claro que un futuro ambientalmente justo está cada vez más lejos", agregó Napolitano, que criticó la "ineficacia" de las políticas ambientales actuales.

Brasil: deforestación récord en el primer semestre

Publicado por Eco Sitio | Deforestación en Amazonia brasileña impone marca en primer semestre Fecha de Publicación: 04/07/2022 Fuente: Agencia PL País/Región: Brasil
La deforestación en la Amazonia brasileña resultó en el primer semestre la más alta registrada desde el inicio de la serie histórica en 2016, según datos publicados hoy por el Instituto de Investigaciones Espaciales (INPE). En concreto, la mayor selva tropical del mundo reportó siete mil 533 focos de incendio durante los primeros seis meses de 2022. Entre el 1 de enero y 24 de junio, la deforestación abarcó un área de tres mil 750 kilómetros cuadrados (km²), el peor registro semestral desde hace seis calendarios. Además, la quema tuvo en junio una cota máxima para ese mes en 15 años y acrecentó un 17,9 por ciento en el primer semestre respecto a igual etapa de 2021, de acuerdo con mediciones realizadas por el Sistema de Detección de Deforestación en Tiempo Real (Deter). Deter produce señales diarias de los cambios en la cubierta forestal para zonas de más de tres hectáreas (0,03 km²), tanto para las zonas totalmente deforestadas como para las que sufren procesos de degradación forestal (debido a la exploración de madera, la minería, la quema y otros). Solo en junio se notificaron dos mil 562 focos de calor, un 11 por ciento más que los reportados en el mismo intervalo del ejercicio anterior. Es el tercer año consecutivo de alta en esos números en el bosque. Mayo y junio marcan el inicio de la temporada de quemas y deforestación en la Amazonia, a causa del período de sequía en la selva. En mayo el INPE detectó dos mil 287 focos de calor en el floresta, también marca histórica: la mayor cantidad para el mes desde 2004. Datos históricos revelan que la tendencia es que la cantidad de puntos de quema en el bosque aumente en julio y agosto. Las mediciones se realizan desde 1998. En un comunicado, el experto en políticas públicas del Fondo Mundial de la Naturaleza (WWF-Brasil) Raúl del Valle afirmó que con el mandatario de tendencia ultraderechista Jair Bolsonaro «corriendo detrás en las investigaciones, los grilleros (ocupadores ilegales de tierras), los buscadores de oro y quienes navegan en la impunidad» están «sintiendo la necesidad de correr». Galopan apresurados, denunció, «para consolidar sus crímenes, con miedo de que un nuevo gobierno pueda acabar con esta fiesta». Según el portal G1, afloró un documento en el cual se señala que el Ministerio de Medio Ambiente del gobierno de Bolsonaro puso en riesgo la continuidad del Fondo Amazónico, creado hace unos 14 años para financiar acciones de reducción de emisiones generadas por la degradación forestal y la tala de árboles. La deforestación es la mayor fuente de emisiones de gases de efecto invernadero en Brasil, que contribuyen al calentamiento global, y la preservación de la floresta resulta absolutamente crucial para el mantenimiento de los procesos biológicos y climáticos que traen la lluvia a las regiones del medio oeste y el sudeste.

Drástica reducción futura de bosques andinos

Bosques y pastizales de los Andes tropicales se reducirán debido al cambio climático Fecha de Publicación: 01/07/2022 Fuente: Agencia DiCYT País/Región: América del Sur
Un equipo internacional de 25 científicos ha analizado los impactos del cambio climático en la distribución de plantas y biomas de la región Andina. Los resultados señalan un preocupante incremento de la temperatura para 2040 - 2070, entre 4° y 2 °C más, lo que reduciría en 30 % el espacio climático de los bosques caducifolios y en 17 % a 23 % el de los pastizales/estepas en los Andes centrales y meridionales; e identifican puntos clave prioritarios para nuevas investigaciones. Los resultados de esta importante investigación proporcionan la primera evaluación regional de los impactos del cambio climático proyectados para todos los Andes (2040-2070). Este estudio fue publicado en la revista científica Journal of Biogeography y contó con la participación del biólogo Paúl Gonzáles, miembro del Laboratorio de Florística del Departamento de Dicotiledóneas del Museo de Historia Natural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. De acuerdo con la publicación, prever los impactos del cambio climático futuro en los Andes es de suma importancia tanto para la conservación de numerosos ecosistemas como para el bienestar de las personas. Los Andes son una de las regiones con mayor biodiversidad del planeta, albergan unas 40 mil especies de plantas y miles de especies de animales, muchas de ellas endémicas. Además, sus bosques, matorrales y pastizales, al proteger los suelos y permitir el almacenamiento de agua, brindan servicios ecosistémicos de importancia crítica para los millones de personas que viven en las zonas bajas. En este estudio los investigadores realizaron una exhaustiva revisión de la literatura existente sobre los impactos del cambio climático en la vegetación andina en el pasado, hace miles de años, y en épocas más recientes; así como, los resultados de estudios sobre modelos de distribución de especies de plantas para cada país andino. Para evaluar el cambio climático futuro, siguiendo el protocolo CMIP5 (Fifth phase of the Coupled Model Intercomparison Project), seleccionaron 19 ubicaciones en los Andes con un tamaño aproximado de 40,000 a 50,000 km2 cada una, en los que se midieron la precipitación media anual y la temperatura del aire; e introdujeron una nueva variable: la topografía, ya que los cambios climáticos proyectados varían, no solo a diferentes elevaciones, sino también entre las laderas occidental y oriental de los Andes. Para evaluar la vegetación afectada por el cambio climático crearon un mapa de biomas unificado de alta resolución de toda la región andina, obteniendo 15 biomas o tipos de vegetación en función de las plantas y el clima dominante. Los autores concluyen que las respuestas de los biomas al cambio climático pasado y presente han sido muy heterogéneas en los Andes; prevén que el aumento de la temperatura será mayor en los Andes Tropicales y en elevaciones más altas; por lo que es probable que éste afecte la distribución y extensión de los biomas andinos, como se espera que ocurra con los pastizales y los bosques caducifolios, que si bien se reducirían ante el incremento de la temperatura, el espacio climático favorable para el bosque templado siempreverde y el bosque montano aumentaría en un 21% y 30% respectivamente. Finalmente, identifican cuatro prioridades para la investigación: trabajar un listado completo de las especies de plantas para la región andina, que llene los vacíos de datos existente; avanzar en el modelamiento climático con datos climáticos de alta resolución adaptados a la compleja topografía andina; mejorar los modelos de distribución de plantas incluyendo procesos ecológicos y biológicos claves; y ampliar la comprensión de las condiciones que promueven la diversificación de especies para orientar las acciones de conservación.